InfoJus     Publicaciones Periódicas     Revista Derecho Privado     Num. 11
 


NUEVAS TÉCNICAS DE REPRODUCCIÓN HUMANA. EL ÚTERO COMO OBJETO DE CONTRATO

Dina RODRÍGUEZ LÓPEZ

I. INTRODUCCIÓN

A comienzos del presente siglo, el avance científico y tecnológico se ha extendido a todas las áreas del quehacer humano, facilitando su realización, incluso en circunstancias que en épocas anteriores pudieran considerarse materializables únicamente en la imaginación de un escritor de ciencia ficción, la etapa en la que nos ha tocado vivir, ha generado un rompimiento de esquemas socioculturales, se han superado las barreras de tiempo y espacio, propiciando la globalización de todas las regiones del mundo, lo que significa también que el ser humano se encuentra en una etapa de globalización de conductas y de valores.

Ante el trastrocamiento vertiginoso de conductas y valores, el derecho se enfrenta a la dura tarea de actualizarse y de incorporar estas nuevas conductas sociales al amparo de la ley, la cual debe delimitarlas correctamente para que el sistema jurídico en su totalidad se armonice y pueda dar respuesta integral a los nuevos esquemas conductuales y de valores que se integran al cuerpo social.

Dentro del desarrollo científico, encontramos el área de la salud reproductiva del ser humano, misma que no es la excepción en cuanto al trastorno de los valores a nivel mundial, tenemos que desde la década de los setenta se hizo pública una serie de investigaciones en torno a la posibilidad de solucionar los problemas de infertilidad y esterilidad, a través de una serie de prácticas médicas denominadas técnicas de reproducción humana asistida.

El nacimiento de Luise Brown, en 1978, gracias a la fecundación in vitro, y su posterior implantación embrionaria en el útero de su madre, ha significado un parteaguas en la salud reproductiva, pues a partir de ese momento hasta hoy, las técnicas de reproducción asistida han tenido un perfeccionamiento continuo, propiciando que cada vez más parejas estériles o infértiles, alrededor del mundo, tengan la posibilidad de lograr la propia descendencia.

Dentro de las llamadas técnicas de reproducción humana asistida, encontramos a la erróneamente denominada "maternidad subrogada", que tiene la peculiaridad de agrupar para su realización a varias técnicas de reproducción asistida a la vez, dependiendo de la modalidad de que se trate, de esta manera podemos encontrar el uso de la inseminación artificial, la fecundación in vitro, la implantación de embrión en el útero, e incluso la manipulación embrionaria para corregir errores congénitos o para simplemente seleccionar el sexo del nuevo ser.

Precisamente es esta técnica reproductiva denominada "maternidad subrogada", la cual constituye el objeto de estudio de este análisis, en virtud de considerarla muy interesante, no sólo por el hecho de implicar el uso de varias técnicas reproductivas a la vez, sino porque para su realización, en ella no sólo interviene la ciencia sino que tiene que ver con el acto de la voluntad de una mujer que se prestará a la gestación de un embrión, que en ningún momento debe considerar como un hijo, el cual debe entregar a la pareja solicitante después del nacimiento de ese bebé, de esta manera y al estar supeditado este acto a la voluntad de las personas que intervienen en él, pero en particular a la voluntad de la madre sustituta, la aplicación de esta técnica tiene un desenlace incierto.

En relación a este panorama contextual y a la necesidad de una respuesta jurídica al respecto, consideramos necesario realizar un estudio profundo de la maternidad, por cuenta ajena, en relación con nuestra realidad social, cultural y aún legal para poder en un momento determinado proponer una alternativa de legislación al respecto, con base en el análisis previo de estos elementos.

Es así como hemos elaborado este trabajo, que consiste en cuatro apartados, en los cuales encontraremos en primer lugar un acercamiento general en torno a la problemática de la infertilidad y la esterilidad, apuntando, por supuesto, la diferencia entre ambas; posteriormente presentaremos el marco jurídico existente en nuestro país, en torno al llamado derecho a la reproducción, que se consagra constitucionalmente, así como de la regulación existente en otros cuerpos legislativos secundarios, como lo serían la Ley General de Salud y alguno de sus reglamentos, el Código Civil y Penal, ambos para el Distrito Federal, así como el caso peculiar de Tabasco que incorporó una serie de reformas a su Código Civil.

El apartado tercero, de este trabajo, tiene la intención de mostrar la realidad social actual, en nuestro país de la técnica reproductiva denominada maternidad por cuenta ajena o "alquiler de útero", con el propósito de poder valorar la necesidad real de ser legislada o no. De tal manera que presentamos, a la luz del derecho civil mexicano, el acierto o el error de considerar al acuerdo de voluntades que da origen a la realización de esta práctica reproductiva como un contrato patrimonial.

Por último, en el apartado quinto de la presente investigación, concluimos el desarrollo de este trabajo con una propuesta legislativa en relación a la maternidad sustituta, a la luz del sistema jurídico mexicano y en aras de contribuir al desarrollo de la ciencia jurídica en nuestro país, en relación al tema particular.

II. CONCEPTOS GENERALES EN TORNO A LAS NUEVAS TÉCNICAS DE REPRODUCCIÓN HUMANA

Tratándose de la reproducción humana, los términos infertilidad y esterilidad, muchas veces son utilizados por la mayoría de nosotros como sinónimos, porque al final de cuentas implican que una pareja no logra conseguir la propia reproducción, pero que en un lenguaje médico exacto, denotan cosas totalmente distintas, razón por la cual, a continuación daremos los conceptos de cada uno de estos términos de manera particular.

Por pareja estéril se entiende a un hombre y una mujer que buscan la procreación de un nuevo ser de manera biológica y que presenta una incapacidad para concebir, es decir, la unión de los gametos masculinos y femeninos no puede darse bajo ninguna circunstancia.1

El especialista mexicano Efraín Pérez Peña abunda un poco más en torno al concepto de esterilidad, enunciándola como la incapacidad de una pareja para lograr una concepción después de un año de relaciones sexuales sin protección anticonceptiva.2

Aun más, este especialista nos indica que la esterilidad puede darse de dos formas: primaria, cuando nunca se ha logrado el embarazo, bajo ninguna circunstancia y por ningún tratamiento, y secundaria, cuando ha habido embarazos previos, pero que en la actualidad ya no, situación que pudo haberse ocasionado por circunstancias iatrogénicas, como lo son intervenciones quirúrgicas innecesarias o mal realizadas, empleo de métodos anticonceptivos inapropiados, secuelas terapéuticas médicas o quirúrgicas, retardo en el diagnóstico, etcétera.3

Por pareja infértil entenderemos a aquélla que presenta la capacidad para lograr la concepción pero no para tener hijos viables, es decir, no se tiene la capacidad para lograr un producto vivo, y ésta a diferencia de la esterilidad es susceptible de corrección.4

Por su parte, Arturo Arrighi nos dice que la infertilidad es la imposibilidad de llevar a término el producto concebido, y afirma que este concepto es mucho más difícil de definir, toda vez que para la esterilidad basta decir que existe una imposibilidad para concebir, mientras que la infertilidad no tiene parámetros plenamente determinados, sin embargo, existe el supuesto de que puede ser corregido y origina una expectativa mayor de reproducción en las parejas.5

Hemos llegado al punto conveniente de tratar las causas generadoras de estos tipos de problemas reproductivos, pues llama la atención la puntualización de los médicos respecto a que el contexto social y cultural de nuestra época contribuye al incremento de la tasa de problemas reproductivos; de tal manera, dentro de dichas causas, podemos encontrar las siguientes:

El posponer la maternidad para edades más avanzadas disminuye la fertilidad en una pareja, y hace que al momento de querer reproducirse se enfrenten con diversidad de impedimentos.6

El empleo indiscriminado de técnicas anticonceptivas, que en muchas ocasiones obedece a una automedicación, sin considerar que muchos de estos métodos alteran el organismo, principalmente el de las mujeres y provocan diversas afecciones que disminuyen su capacidad reproductiva; aunado a esto, la mayor incidencia de enfermedades venéreas, que si no ocasionan la muerte, sí generan disminuciones para la concepción o producen la infertilidad.

El estrés origina una alteración fisiológica y hormonal en los seres humanos, debido a la segregación de importantes cantidades de sustancias tóxicas derivadas de la adrenalina, sustancia que liberamos en situaciones de gran tensión emocional. Este estrés en muchas ocasiones genera drogadicción y alcoholismo, que son factores que disminuye la capacidad reproductiva en los seres humanos, pues el consumo de estas sustancias aumenta la posibilidad de que un producto presente algunas malformaciones congénitas.

La automedicación es una causa más de problemas reproductivos, lo que genera en muchas ocasiones que se afecte la función neuroendocrina; los fenómenos ovulatorios, la espermatogénesis y en diversas ocasiones el funcionamiento sexual se alteran al usar tranquilizantes, estimulantes o analgésicos, así como estimulantes menores, como lo serían la cafeína y la nicotina, que si bien no provocan un daño a corto plazo, sí generan severas afecciones a largo plazo.

La realización de dietas severas y de ejercicios extenuantes son otro factor más que altera la capacidad reproductiva en humanos, al alterar la función neuroendocrina del cuerpo al generarse diversas sustancias químicas con el ejercicio exagerado y al presentarse cuadros de desnutrición grave con diversidad de dietas. Lo que parece paradójico, en virtud de que se ha incrementado el índice de obesidad, que desde el punto de vista médico es un factor más que altera la función reproductiva.

El contacto con diversas sustancias tóxicas que el desarrollo industrial de nuestra época trae consigo, como lo son los pesticidas, plomo, solventes, gases, pinturas y radiación, esta última que incluso proviene de los aparatos eléctricos de los cuales se hace uso de manera cotidiana como, por ejemplo, el televisor, la computadora, teléfonos celulares y hornos de microondas.

Independientemente de las causas de esterilidad o infertilidad que podemos encontrar en el contexto sociocultural en el que nos desenvolvemos, no hay que soslayar las causas biológicas que se dan en los humanos, y que son materia propia del lenguaje médico, tales como: miomas uterinos, malformaciones uterinas, sinequia uterina, edenoma endometrial, endometriosis, baja producción de espermatozoides, alteraciones cromosómicas en la pareja, entre otras.

Las causas que ya hemos enunciado pueden generar esterilidad o infertilidad que pueden haber surgido por malformaciones genéticas; al tomar en cuenta estas causa, nos podemos dar cuenta de que los problemas de infertilidad o esterilidad no se encuentran tan lejos de nosotros, pues el contexto sociocultural de nuestro tiempo presenta la posibilidad de un aumento en el porcentaje de la población que padece alguna consecuencia de este tipo.

Resulta pertinente mencionar que cuando una pareja decide tener hijos y descubre que no puede hacerlo, experimentan múltiples reacciones psicológicas a las que habitualmente no está preparada la pareja, puesto que sus reacciones son complejas, diversas y en ocasiones irracionales.

Descubrir que no se puede lograr un embarazo es una situación traumática para las parejas, pues no están preparadas para afrontarla. Después se genera una crisis mayor, puesto que el problema representa retos diversos, ya que existen limitaciones diagnósticas y terapéuticas, así como algunos factores causales con muy mal pronóstico, y a veces, al corregir un factor se altera otro.

Los recursos económicos de la mayoría de las parejas en nuestro país no son suficientes para superar este tipo de problemas, lo cual pone en riesgo sus metas y objetivos de vida, aflorando múltiples sentimientos inconscientes que hacen que este problema sea difícil de tratar debido a que la mente humana es un verdadero enigma, lo que genera cambios o alteraciones en el mundo exterior.7

Para ayudar a reestablecerse las consecuencias psicológicas de una esterilidad o infertilidad, el psicólogo debe, en palabras de la doctora Helena López Dabat:

    Estudiar al ser humano en su totalidad, en las situaciones concretas y en sus vínculos interpersonales presentes y pasados, en definitiva indagar el mundo interno del sujeto que de alguna manera está condicionando respuestas en su interacción con el mundo externo. A partir de la conducta manifiesta explorar y llegar a comprender lo latente, las fantasías inconscientes que subyacen.8

El especialista mexicano Efraín Pérez Peña nos muestra de manera más sistemática las reacciones psicológicas que surgen ante la esterilidad o la infertilidad en una pareja que la presenta. Estas reacciones se presentan en un orden progresivo de sorpresa, negación, aislamiento, enojo y agresión, culpa y auto devaluación, regateo, depresión, sufrimiento, duelo y aceptación o resolución, por lo cual a grosso modo hablaremos a continuación de cada una de estas reacciones.9

Se presenta la sorpresa, pues las personas generalmente no están preparadas para una imposibilidad reproductiva. Después de la sorpresa, se da paso a la negación, lo cual es un mecanismo de defensa inicial que permite a la pareja adaptarse a esta realidad, que resulta intolerable.

El aislamiento se genera por todas las presiones sociales que surgen ante el conocimiento del problema por el submundo familiar que gira en torno a la pareja que tiene alguna disminución en su capacidad reproductiva. En este orden de acontecimientos, una vez que se han experimentado las anteriores reacciones, se presenta el enojo y la agresión contra sí mismo, la sociedad, amigos, familiares y médicos en una manifestación fehaciente de pérdida de control sobre las emociones, pensamientos y cuerpo, así como de las posibilidades de elegir: reacción irracional y desproporcionada que refleja angustia, depresión, frustración y desesperación.

Los sentimientos de culpa en la pareja aparecen como una forma de explicar o justificar lo que está sucediendo, entonces se remontan a sucesos pasados, se habla de errores, pecados o malas acciones.

Cuando una pareja de este tipo decide acudir a un médico en busca de alternativas de solución, suele ocurrir el fenómeno del regateo, al tratar de obtener más de lo que el médico está planteando como alternativa de solución, incluso se plantea que si se acepta someterse a tal o cual tratamiento, lo será bajo la garantía de resultados satisfactorios, cosa a la que cualquier médico con una adecuada ética profesional, de ninguna manera puede comprometerse.

Ante esfuerzos infructuosos y la presión sociocultural del entorno, los implicados suelen experimentar depresión, que puede centrarse en el individuo y/o en la pareja, lo que genera de nueva cuenta el aislamiento o hábitos peligrosos como el alcoholismo o la fármaco dependencia.

Puede considerarse una pareja exitosa, aquella que logra reconocer la pérdida, sentir aflicción y pena por la misma, vivir un proceso de duelo y recuperarse del mismo, mediante la aceptación o planteamiento de alternativas de solución congruentes.

Hasta aquí la exposición de las reacciones psicológicas que una pareja infértil o estéril experimenta con este tipo de padecimientos reproductivos, pues un estudio de mayor profundidad no sería de nuestra competencia, sino de la rama del saber correspondiente a la psicología clínica.

Lo que hemos pretendido lograr a través de este apartado, es concientizar al lector de las repercusiones que estos padecimientos tienen en la sociedad y en el mundo interno de los individuos que los presentan y que indudablemente, sin pretensiones exageradas, puede provocar cambios en el mundo externo, cuando éstos se dejan guiar por los sentimientos de ira y agresión que experimentan en diversos grados.

Aquí podemos decir que hoy las técnicas de reproducción asistida se plantean como solución al problema de infertilidad y esterilidad en la pareja. Cuando los métodos, diagnósticos y técnicas terapéuticas tradicionales no encuentran una causa que explique la esterilidad o infertilidad, o después de tratarla no se obtiene un embarazo, hay posibilidades adicionales con técnicas no coitales de reproducción, también llamadas técnicas de reproducción asistida.

Cada una de estas técnicas que en la actualidad son usadas para ayudar a parejas estériles o infértiles a concebir un hijo implican invasión mayor en la mente y en el cuerpo de los individuos, al grado de que esta posibilidad la perciben como una última oportunidad para lograr el anhelado embarazo.

En el presente trabajo entendemos por técnicas de reproducción asistida o reproducción no coital, al empleo de tecnología altamente especializada que sustituye o complementa el contacto sexual, para que la fertilización ocurra. Puede dividirse en básica o avanzada y tiene importantes y diferentes implicaciones éticas, religiosas, psicológicas, legales y económicas, según sean los procedimientos que se utilicen.10

Las técnicas de reproducción asistida han abierto expectativas y esperanzas en el tratamiento de la esterilidad, cuando otros métodos son poco adecuados o ineficaces, y aunque no está indicada para todos los problemas de esterilidad, permite embarazos en casos considerados como perdidos, y sus indicaciones y aceptación son cada vez mayores, por lo que se le utiliza con mayor frecuencia.11

Entrar a la conceptualización de cada una de estas técnicas implicaría un trabajo de mayor envergadura, pues sólo una de estas técnicas es en la cual se centrará nuestro objeto de estudio, por lo cual hablaremos de manera enunciativa de todas las técnicas, y puntualizaremos solamente aquéllas que tengan una relación directa con la maternidad sustituta.

En primer lugar, hablaremos de la inseminación artificial que consiste básicamente en el depósito de semen, fuera del marco de una relación sexual, realizada por parte de un especialista médico, un ginecólogo, en los genitales internos de una mujer, con esto se pretende que algunos espermatozoides lleguen a entrar en contacto con el óvulo, para que la fertilización, si se produce, ocurra en el lugar y de la forma habitual. Se le puede definir como el depósito de espermatozoides previamente preparados en el útero de la mujer, sin efectuar un contacto sexual, la técnica más utilizada y efectiva es la intrauterina, aunque también se han empleado la intracervical, vaginal, intraperitoneal e intrafolicular.12

Encontramos que la inseminación artificial puede practicarse con semen fresco, es decir, que es aplicado inmediatamente después de ser eyaculado por un hombre, con lo cual se logran mayores probabilidades de embarazo, o con semen congelado, el cual permite verificar la calidad de la muestra y reducir el riesgo de transmisión de graves infecciones a la mujer por no haber sido debidamente analizado; puede ser completo, es decir, se insemina todo lo eyaculado o fraccionado, lo que implica un tratamiento del semen en el laboratorio con el fin de volverlo más viable, puede ser homóloga, si el semen proviene del esposo o compañero de la mujer, y heteróloga, si el semen proviene de un donador, asimismo se diferencia, por el lugar de los genitales femeninos donde es depositado, como lo puede ser la vagina, el interior del útero, en la cerviz, en su parte interior o exterior.13

Otra técnica es la hiperestimulación ovárica controlada (HOC), esta técnica se ha comenzado a utilizar en muchos procesos de fertilidad para complementar o facilitar el uso de otras técnicas como lo serían la inseminación artificial y la fecundación in vitro, se realiza con la finalidad de aumentar la cantidad de óvulos disponibles a través de la aplicación de gonadotropinas, esto es, se realiza una estimulación hormonal a efecto de que el ovario produzca varios óvulos a la vez, y para esto, la paciente debe someterse a un tratamiento hormonal indicado por su médico.14

La perfusión espermática a oviductos (FSP) es conocida por su nombre en inglés, del cual derivan sus siglas, que quieren decir Fallopian Sperm Perfusion, y es un procedimiento utilizado por el doctor Kahn, la cual consiste en inseminar un mayor volumen de medio de cultivo con espermatozoides previamente capacitados para que lleguen a las fimbrinas por vía transcervical, se combina con la hiperestimulación ovárica controlada para aumentar la posibilidad de unión entre el óvulo y el espermatozoide.15

La fertilización in vitro (FIV) también es conocida como fecundación artificial, extracorpórea, o "bebé probeta", es una técnica mediante la cual se provoca el encuentro del óvulo de la madre fuera de su cuerpo con el esperma del padre; por decirlo en palabras comunes, es la unión del espermatozoide y óvulo, fuera del cuerpo humano, es decir, consiste en reproducir con técnicas de laboratorio el proceso de fecundación que normalmente ocurre en la parte superior de las trompas de Falopio.16

Esta técnica está íntimamente ligada con lo que sería la transferencia de embriones (TE), pues una vez obtenido el óvulo fecundado, se le conserva en un medio de cultivo para verificar su viabilidad y su correcta división, y una vez logrado esto, se le traslada a la cavidad uterina para su posterior desarrollo; se requiere para su aplicación, un útero normal y al menos un ovario que funcione para poder obtener los óvulos, así como una muestra espermática aceptable.17

La transferencia intratubaria de gametos (GIFT) consiste en la colocación de óvulos y espermatozoides capacitados para lograr la fertilización en las trompas de la mujer estéril, siempre y cuando la permeabilidad de éstas no esté afectada, propiciando el proceso fisiológico de fecundación propio del ser humano, de tal manera que tanto la fertilización como el transporte y nidación siguen los parámetros normales.18

La transferencia intratubaria de embriones o cigotos (ZIFT) es la mezcla entre el GIFT y el FIV, ya que aquí la transferencia intratubaria es de embriones o huevos fecundados.19

Otras técnicas que no tienen que ver directamente con la maternidad por cuenta ajena, pero que forman parte del mundo de las técnicas de reproducción asistida, son: la donación de oocitos y espermatozoides; la aspiración microquirúrgica de espermatozoides de epidídimo (Microsurgical Epididimal Sperm Aspiration, MESA); la ingeniería genética, también conocida como micromanipulación de gametos y embriones; la tan en boga técnica de la clonación, a la cual se le conoce médicamente como sustitución nuclear.20

Por su parte, las llamadas portadoras sustitutas no son propiamente una técnica de reproducción asistida en sí, sino que son la combinación de varias de ellas para que pueda lograrse el fin perseguido; sin embargo, se le considera como una técnica más y es conocida con una diversidad de nombres. Se le puede identificar como madres sustitutas, madres de alquiler, gestación contratada, gestación por cuenta ajena, alquiler de útero, alquiler de vientre, entre otros.

Médicamente esta técnica se ha desarrollado para mujeres estériles sin útero y con ovarios, de tal manera que se han creado programas en donde mujeres que reúnen ciertos requisitos de edad y características psicológicas y médicas, entre otras, establecen un contrato en el que se comprometen a llevar en su útero el producto de la concepción de oocitos y espermatozoides de una pareja estéril, para regresarlo a la pareja inmedia- tamente después del parto vaginal o cesárea.21

La paciente estéril sin útero se somete a una hiperestimulación ovárica para producir oocitos en sincronía con el ciclo natural de la portadora subrogada y se realiza después el procedimiento de reproducción asistida que se haya decidido, especificándose en un contrato, como lo es en el caso de Estados Unidos de América e Inglaterra, las especificaciones pertinentes.

Se llama maternidad subrogada, gestación de substitución o alquiler de útero al acto productor que genera el nacimiento de un niño gestado por una mujer sujeta a un pacto o compromiso mediante el cual debe ceder todos los derechos sobre el recién nacido a favor de otra mujer que figurará como madre de éste.22

Así, las llamadas madres sustitutas o madres de alquiler son mujeres fértiles que aceptan, mediante precio o no, llevar a término un embarazo que, normalmente, se ha generado mediante el esperma del varón que aparecerá como padre y un óvulo de la mujer que aparecerá como madre, y que producido el parto entregará el hijo a las personas que lo encargaron, las cuales asumieron el pago de la cantidad fijada o los gastos ocasionados por el embarazo y el parto.

Ahora bien, para la realización de esta técnica existen varias combinaciones de personas que podrían contribuir a la concepción y al nacimiento, donde es frecuente que la gestadora sea al mismo tiempo madre genética inseminada con semen proveniente del marido de la contratante, también es frecuente que se utilice la fecundación in vitro, en donde el óvulo como el espermatozoide pertenecen a la pareja contratante y el embrión es luego implantado a la gestadora, mediando generalmente para esta práctica un pago cierto y determinado que los contratantes hacen a la madre gestadora. De lo anterior podemos inferir que la maternidad de sustitución admite las siguientes modalidades:23

1) Subrogación total. Implica que la mujer contratada sea inseminada aportando sus propios óvulos, y que después de la gestación y el parto entregue el hijo al padre biológico, renuncie a todos sus derechos que la maternidad le genera y admita la adopción de la pareja del padre biológico en relación con la maternidad del menor, técnicamente se debe reconocer que esta hipótesis corresponde más que nada a una inseminación artificial heteróloga, toda vez que en realidad la madre del bebé lo es de manera genética y obstétrica, y por lo tanto no existe sustitución alguna del vientre, es decir no se da la hipótesis de que una mujer se preste a gestar un embrión que genéticamente es de otra mujer, y por ende se habla de que en realidad existe una maternidad compartida.

2) Subrogación parcial. Esta se da cuando la gestadora es contratada exclusivamente para portar en su vientre un embrión fecundado in vitro que le ha sido transplantado, pero que proviene de la unión de espermatozoide y óvulo de la pareja contratante.

3) Subrogación comercial. Se da cuando una mujer acepta embarazarse por otra, tal y como si se tratase de un servicio, por el cual se paga una cantidad cierta y determinada, además de los gastos de la gestación.

4) Subrogación altruista. Se da cuando una mujer acepta gestar un hijo por cuenta de otra de manera gratuita, generalmente por mediar entre ella y la pareja implicada un lazo de amor, amistad o parentesco.

Estas clases de maternidad subrogada son utilizadas dependiendo de las deficiencias y padecimientos de la pareja solicitante, por lo que toca a la institución especializada en este método determinar cuál será la maternidad subrogada a la que se hará referencia en cada caso en particular.

En virtud de lo anterior, se llamará madre sustituta o madre subrogada a la mujer fértil que se ofrece a gestar a un hijo por cuenta ajena, acordando mediante un "contrato" permitir el implante de un embrión humano en su útero o bien ser inseminada artificialmente con el semen de un hombre casado, que no es su esposo, y procrear un hijo para que al momento que éste nazca, renuncie a sus derechos maternos filiales sobre el hijo, para que la esposa del padre pueda adoptarlo.24

III. MARCO JURÍDICO EN TORNO A LAS NUEVAS TÉCNICAS DE REPRODUCCIÓN HUMANA

Resulta pertinente referirnos en primer lugar a lo que nuestra carta magna menciona respecto al objeto de estudio, de este trabajo, partiendo del análisis del artículo cuarto constitucional, párrafo segundo, el cual consagra un derecho a la salud y una libertad de procreación. El derecho consagrado a favor del ciudadano, en este segundo párrafo, significa la oportunidad de organizar y desarrollar una familia, lo que implica que el Estado tiene la obligación de no interferir en ello y más aún de brindar la protección debida para el caso de que se quiera obstaculizar la actualización de este derecho.25

La lectura de este artículo nos hace reflexionar en torno a las implicaciones que se dan dentro de la protección del derecho a la organización y desarrollo de una familia, por ejemplo, si dentro de este caso se encontraría el permitir el uso de las técnicas de reproducción humana asistida, las cuales finalmente se han creado para propiciar la organización y desarrollo de una familia, para aquéllas personas que presentan una incapacidad o una imposibilidad para hacerlo.

En el supuesto jurídico en que el Estado contemplara la reproducción asistida, como medio de actualizar el derecho de organización y desarrollo de una familia, sería pertinente cuestionarnos en qué sentido debiera regularse el uso y manejo de las técnicas de reproducción humana asistida, pues para esto debe contemplarse las consecuencias que cada una de ellas encierra, y en particular la llamada maternidad subrogada.

En caso de que el uso y manejo de las técnicas de reproducción humana asistida, y en particular de la maternidad subrogada, por parte de las personas estériles o infértiles, no se permitieran dentro de este esquema de protección a la organización y desarrollo de la familia, se contravendría lo dispuesto por el artículo 1o. constitucional, el cual establece que todo individuo gozará de las garantías que otorga ésta Constitución.26

Diversos doctrinarios, como Xavier Hurtado Olivier consideran que si no se permitiera a las parejas infértiles o estériles, organizar y desarrollar una familia, por los medios que ellos consideren pertinentes, según el avance de las técnicas de reproducción humana asistida, sería necesario que tal restricción se diera por medio de una sentencia judicial que así lo determinara como lo dispone el artículo 14 constitucional en su segundo párrafo, el cual establece que, "Nadie podrá ser privado de la vida, de la libertad o de sus propiedades, posesiones o derechos, sino mediante juicio seguido ante los tribunales...".27

El artículo cuarto constitucional garantiza, además, un derecho a la protección de la salud, originando con esto la obligación del Estado a propiciar la existencia de instituciones de salud que presten el servicio de atención médica a la población que sufre una enfermedad o bien que quiere prevenir un padecimiento o alteración en la salud. Si se toma en cuenta el punto de vista médico, respecto de las técnicas de reproducción humana asistida, encontramos que se considera a la esterilidad o infertilidad humana como una enfermedad de nuestro tiempo, la cual debe ser seriamente contemplada en las políticas de salud de los Estados modernos, cabría entonces reflexionar sobre la responsabilidad que tendría el Estado mexicano de posibilitar en sus diferentes instituciones de salud el manejo y utilización de las técnicas de reproducción humana asistida, como forma de garantizar que el ciudadano infértil o estéril pueda tener acceso a la reproducción biológica.28

De lo anterior, observamos que el ordenamiento constitucional en cita, deja la puerta abierta a la interpretación en torno al uso y manejo de las técnicas de reproducción humana asistida, que se inclinará a favor o en contra de ellas, según sea el punto de vista que las trate, hecho que propiciará sin duda arduos debates al respecto, de lo cual se hace necesaria una especificación mayor en cuanto al alcance y límite del derecho a la organización y desarrollo de una familia, así como el de la libre elección y espaciamiento de los hijos, debiéndose asimismo determinar si la infertilidad o esterilidad entran dentro de la política de salud del Estado, porque de ser así, habría que garantizar por parte del Estado el uso de las técnicas de reproducción humana asistida.

Existen otros ordenamientos jurídicos que hacen referencia expresa a diversas técnicas de reproducción humana asistida, como La Ley General de Salud, que es la ley que se deriva del artículo cuarto constitucional, resultándonos bastante interesantes lo dispuesto en los artículos 1o., 3o. y 27o. de esta ley, los cuales nos hablan de la obligación del Estado de la prestación de los servicios de salud, nos habla de la planificación familiar y de la coordinación de la investigación para la salud de los seres humanos, lo cual nos lleva a preguntarnos si las técnicas de reproducción humana asistida se encuentran dentro de este esquema de apoyo para la planificación familiar, y de investigación para la salud, pues éstas se refieren a lograr la reproducción humana de manera consciente, por parte de los progenitores, elementos que en esencia implican una planificación familiar, concepto que es recurrente en el artículo 27, fracción quinta, de esta ley, así como en los artículos 67, párrafos primero y segundo, y 68 de la misma.29

Otro concepto que nos parece interesante de esta ley, es lo que dispone en torno a la investigación para la salud y el control de ésta en los seres humanos, disposición que se amplía en el título quinto de esta ley en sus artículos 96 al 100, los cuales nos hablan expresamente de la investigación sobre la ingeniería genética, la lectura de estos artículos podemos inferir que en realidad las técnicas de reproducción humana asistida, no son del todo ajenas en nuestro sistema jurídico mexicano, sólo que se les contempla de manera muy genérica.30

En el capítulo decimocuarto de esta ley, encontramos disposiciones que en un momento dado pueden ser usadas como parámetros de referencia para delimitar y conformar un proyecto legislativo sobre el uso y manejo de las diferentes técnicas de reproducción humana asistida, y en particular de la maternidad subrogada, toda vez que nos habla en torno a los procedimientos de donación de diversos órganos y su control sanitario.

Llama nuestra atención también lo dispuesto por el Reglamento de la Ley General de Salud, en materia de investigación para la salud, el cual se creó para dar los lineamientos y principios a los cuales deberá someterse la investigación científica y tecnológica destinada a la salud.

Este reglamento se da a la tarea de puntualizar en sus nueve títulos, diferentes procedimientos médicos que implican la investigación para la salud, siendo materia de nuestro estudio en particular, el título segundo en su capítulo cuarto, el cual se refiere a la investigación en mujeres en edad fértil, embarazadas, durante el trabajo de parto, puerperio, lactancia y recién nacidos; de la utilización de embriones, óbitos y fetos y de la fertilización asistida, de la cual encontramos referencia expresa en el capítulo cuarto, del título segundo de este reglamento, que abarca los numerales cuarenta a cincuenta y seis.31

Dentro del marco normativo de las técnicas de reproducción humana asistida, en nuestro país, consideramos pertinente puntualizar que, de alguna manera, son las legislaciones sustantivas civiles y penales del Distrito Federal y del estado de Tabasco, las que van marcando la pauta en cuanto a la poca legislación que en la materia existe, y por ende, son estas legislaciones en las que encontramos disposiciones más expresas en materia de reproducción asistida y de las implicaciones que en diferentes figuras jurídicas de derecho familiar, civil y aún penal, el uso de estas técnicas puede generar.

De esta manera encontramos referencia expresa a las técnicas de reproducción asistida, en el Código Civil del Distrito Federal, en los artículos 267, 293, 326, 329, 336, 338, 374, 378 y 382, los cuales nos hablan de manera general de las relaciones de parentesco y filiación, que pueden darse aún por medio de fecundación asistida.32

Por su parte, el Código Penal para el Distrito Federal, con las recientes reformas de octubre del 2002 se ha incluido un interesante título segundo, correspondiente al libro segundo de este código, al cual se le ha llamado "Procreación asistida, inseminación artificial y manipulación genética", título al que se le ha denominado "procreación asistida e inseminación artificial", y se compone del artículo 149 al 153, mismos que sancionan diversos esquemas conductuales relacionados íntimamente con las prácticas de reproducción asistida, que se consideran como delitos, plenamente sancionados por el apartado punitivo del Estado.33

Llama particularmente nuestra atención, la exposición de motivos que precede a las reformas que se hicieron al Código Sustantivo Civil del Estado de Tabasco, en donde los legisladores de la quincuagésima legislatura se declaran complacidos de introducir cambios de fondo a este cuerpo normativo, afirmando que dichas modificaciones jurídicas son el reflejo de la evolución que se ha dado en la sociedad tabasqueña, por esto, consideraron conveniente incorporar a los dispositivos de este código, los recientes avances científicos en materia de reproducción humana.34

De esta manera, encontramos que a este cuerpo legal se agregan diferentes disposiciones en torno a las técnicas de reproducción humana asistida, así como de las consecuencias que éstas producen en instituciones del derecho civil, en su rama de derecho familiar, como lo serían aspectos del matrimonio, concubinato, divorcio, filiación y sucesiones, reformas que encontramos en los artículos: 31, 92, 165, 272 fracción XVIII, 324, 327, 329, 330, 340, 347, 331 y 360.35

Es pertinente resaltar lo dispuesto por el artículo 92 del Código Civil de Tabasco, ya que por primera vez en nuestro país, en sus párrafos tercero, cuarto y quinto, se observa una referencia expresa a la maternidad sustituta y a la maternidad subrogada, en relación a las actas de nacimiento y en donde se diferencia incluso entre un término y otro; en dicho numeral encontramos en el párrafo final una disposición concreta respecto a la paternidad del hijo de la mujer casada, por lo cual resulta interesante como esta disposición contraviene totalmente la presunción tradicional que se ha manejado en nuestro sistema jurídico: que el hijo de la mujer casada, hijo de su marido es, así este numeral dispone como excepción a esta presunción, el hijo de la mujer casada, que sea madre gestante sustituta.

IV. EL ALQUILER DE ÚTERO COMO REALIDAD SOCIAL ACTUAL Y LA POSIBILIDAD DE SER EL UTERO OBJETO DE UN CONTRATO

Consideramos pertinente hablar en este apartado del porcentaje aproximado de la población mexicana que presenta alguna deficiencia de las ya mencionadas en su capacidad reproductiva, cifra que de acuerdo a los datos que maneja el especialista mexicano Efraín Pérez Peña corresponde al 15% de la población en México, la cual nos dice que tiende a aumentar por las tensiones propias del mundo moderno en el que nos desenvolvemos.36

La práctica reproductiva denominada maternidad subrogada o alquiler de útero tiene sus antecedentes históricos derivados de las técnicas reproductivas en general, sin embargo, se podría pensar que la utilización de este procedimiento es reciente y novedoso, pero encontramos referencia a ella aún en algunos pasajes bíblicos en los que nos menciona cómo algunas mujeres estériles buscaron ser madres a través del método que hoy se denomina maternidad subrogada, recurriendo para esto a terceras mujeres.37

La maternidad por cuenta ajena en la actualidad, en nuestro país y en cualquier parte del mundo, se toma como alternativa a seguir por lo general cuando la esposa o concubina no puede embarazarse por problemas en su útero, como lo serían malformaciones congénitas, extirpaciones del mismo, o bien el llamado "útero infantil", cuadros clínicos que significan para una mujer la esterilidad, lo cual representa la imposibilidad total de gestar en su vientre a un nuevo ser. Debido a lo anterior, decide realizar un convenio por escrito con una tercera mujer para que a cambio de una contraprestación económica acepte gestar a un niño para entregárselo con posterioridad a su nacimiento.

En este orden de ideas, si una pareja estéril suscribió un convenio con una tercera mujer, y ésta se rehúsa a cumplir con lo que se comprometió, luego la pareja decide llevar su caso ante los tribunales y tiene que presentar un contrato de gestación por cuenta ajena o de "alquiler de útero", resulta pertinente preguntarnos, ¿cuál sería el criterio del juez, tomando en cuenta el actual estado legislativo de la materia?

Analizando los elementos de los contratos en México, realizaremos un intento de adecuación del llamado "contrato de maternidad sustituta" con las disposiciones legales en materia de contratos, en aras de determinar si este convenio puede denominarse contrato, y si su incumplimiento o interpretación puede dirimirse en los juzgados.

Creemos que al amparo de la ausencia legislativa en torno a esta práctica reproductiva, los defensores de la postura de que esta técnica se expresa en un contrato, se han equivocado al pensar que la maternidad sustituta puede calificarse como un acto patrimonial, entre ciudadanos que están en la posibilidad de crear su propia ley con el simple acuerdo de voluntades que plasmen en un papel, revestido de una aparente legalidad.

Al respecto, pensamos que el ser humano tiene sobre su propio cuerpo la libre disposición, considerándolo como un todo a través del cual se relaciona, camina, habla, observa, siente, etcétera, pero que nadie puede aparecer como dueño de sus propios miembros que necesita para ser lo que es.

Es decir, consideramos que nadie puede vender un riñón, el hígado, un pedazo de piel, un ojo, etcétera, a pesar que sabemos que algunos órganos son comerciados en el mercado negro por personas que ven en ello un modus vivendi, pero podemos afirmar sin duda, que una vez que lo han realizado, no son ya las mismas personas, ni su cuerpo tiene la misma capacidad que originalmente tenía.

Lo anterior nos ayuda a entender que las partes de nuestro cuerpo jamás pueden estar sujetas a un acuerdo de voluntades de tipo patrimonial, ni dicho acuerdo puede ser validado ante las instituciones jurídicas de nuestro país, en virtud de que un elemento que nos distingue y nos da la categoría de personas es un cuerpo físico, y por tanto como elemento de la personalidad, el cuerpo humano o cualquiera de sus componentes en ningún momento puede ser objeto de contrato, sólo puede ser sujeto de derecho.

La maternidad por cuenta ajena tiene como objeto central que la madre sustituta permita ser inseminada artificialmente o bien que se le implante un embrión humano para su gestación hasta el momento del parto; en este sentido, el objeto lo constituiría el cuerpo de la madre sustituta en general, y en particular el útero de esta mujer, y sólo así podemos decir que hay imposibilidad en el objeto, porque es tanto como vender o alquilar algo que no está en el comercio, como lo es el Sol, la Luna o nuestro cuerpo.

Consideramos que el objeto de estos contratos presenta otra imposibilidad e ilicitud, pues también se contempla que la madre sustituta, una vez que haya nacido el menor, renunciará a todos sus derechos filiales y los cederá a favor del padre biológico y consentirá en la adopción del menor por la mujer comitente; esto, simple y sencillamente no puede darse en nuestro sistema jurídico, porque todos los derechos y obligaciones de familia son irrenunciables, intransferibles y no están sujetos a negociación, pues para el legislador mexicano las cuestiones de familia tienen un tratamiento especial y prioritario, pues se les considera de orden público e interés social, como lo dispone el artículo 138 ter del Código Civil para el Distrito Federal.

Otro elemento por el cual consideramos improcedente esta posición doctrinaria, es que el objeto presenta otra limitación que es la ilicitud de realizar cualquier transacción comercial con cualquier componente del cuerpo humano, como lo dispone el artículo 327, de la Ley General de Salud, en nuestro país, con lo cual la elaboración de estos contratos en donde a la madre sustituta se le otorga cierta cantidad de dinero por los "servicios" prestados, son por demás nulos.

Por lo anterior, consideramos que la maternidad por cuenta ajena jamás debe considerarse como un contrato a la luz de nuestro sistema jurídico mexicano, por lo que un acuerdo de voluntades firmado por escrito, y con toda las aparentes formalidades de la ley, debe ser declarado nulo de pleno derecho, por encontrarse una deficiencia en el objeto del contrato, pues es imposible por no estar en el comercio, y por no poder ser, el cuerpo humano, objeto de un contrato; además es ilícito, pues existe la disposición expresa de estar prohibido cualquier acuerdo o transacción con ánimo de lucro en torno a los componentes del cuerpo humano en la Ley General de Salud, aplicable a toda la república; además, porque no se pueden hacer ningún tipo de cesión ni renuncia de los derechos y obligaciones familiares.

Pensamos que el tratamiento de la maternidad sustituta como un contrato patrimonial no debe contemplarse en una futura legislación al respecto, pero sin duda, el derecho mexicano de familia debe dar una respuesta concreta al mismo.

V. PROPUESTA JURÍDICA EN RELACIÓN A LA MATERNIDAD SUSTITUTA, EN NUESTRO PAÍS

Las consideraciones precedentes evidencian la necesidad de que exista una legislación coherente y eficaz al respecto, que regule de manera integral todos los aspectos que la maternidad sustituta encierra en sí y que no se quede en el ámbito de una mera declaración general, realizada de manera superficial, expresándose en un enunciado normativo que no concuerde con la realidad fáctica de la sociedad en que se aplica y, por ende, propicie más problemas de los que intenta resolver.

Consideramos que un ejemplo de lo anterior es el caso de la legislación civil del Estado de Tabasco, que si bien hace referencia expresa a la maternidad sustituta en los artículos 92, 347, 351 y 360 del Código Civil de tal entidad, con lo que se intenta resolver la problemática posparto que se presenta en la maternidad por cuenta ajena, respecto de la patria potestad, así como la guarda y custodia del menor, encontramos en el cuerpo de estos numerales que sólo quedan en un plano meramente abstracto, el cual en la práctica, desde nuestro punto de vista, no tendría aplicación, ya que dichas disposiciones no son más que la extrapolación de regulaciones del derecho comparado que contradicen los principios rectores de las relaciones familiares en nuestro país y aún en el mismo Código Civil de Tabasco.

Hacemos esta afirmación porque si analizamos los preceptos ya señalados en la legislación tabasqueña podemos encontrar que a la maternidad sustituta se le considera como un contrato, y se establece que la maternidad en estos casos se imputará a la madre comitente, y se dejarán de lado las demás disposiciones de este mismo código; el cual, en materia de contratos, se encuentra redactado en el mismo sentido del Código del Distrito Federal, lo que significa que a la luz de la legislación tabasqueña, este "contrato" resultaría nulo, por lo que nos parece muy interesante imaginarnos en qué sentido un juez tabasqueño de lo familiar fallaría en una litis en la que se hiciera valer el cumplimiento de esta clase de "contratos", o bien cuál sería la consecuencia de declarar nulo dicho contrato, si con la celebración de este tipo de técnicas reproductivas se ha llegado al nacimiento de un nuevo ser humano, que en ningún momento participó en el acuerdo de voluntades, pero que ahora con la interpretación de dicho acuerdo de voluntades, tendría que determinar de quien será hijo.

De esta manera, consideramos que las disposiciones del Código Civil de Tabasco son un esfuerzo significativo por legislar en torno a la maternidad sustituta concretamente; sin embargo, hace falta una legislación que regule de fondo a la maternidad por cuenta ajena, y que esté encaminada a solucionar la problemática que esta técnica reproductiva representa en sí misma, pero sin considerarla por ninguna razón como un contrato.

Por lo anterior, a continuación presentamos una propuesta del contenido normativo de una regulación respecto a las técnicas de reproducción humana asistida, y concretamente en torno a la maternidad sustituta, esto sin el ánimo de presentar una iniciativa de ley, pues el presente trabajo necesitaría ser un esfuerzo de técnica legislativa completo, lo que nos llevaría a analizar varios elementos más para presentar una correcta iniciativa de ley.

Considerando la complejidad de cada técnica reproductiva, puesto que su realización es puntual y específica, pensamos que sería necesario que la aplicación de la ley se apoyara en reglamentos específicos para la Ley General de Técnicas de Reproducción Humana Asistida, los cuales deben pronunciarse en torno al uso y aplicación de cada una de dichas técnicas.

De lo anterior se deduce que la Ley General de Técnicas de Reproducción Humana Asistida debe contener un apartado expreso para fijar la posición normativa mexicana en materia de maternidad sustituta, el cual debe estar íntimamente relacionado con la legislación civil respecto a la filiación, los derechos y obligaciones derivados de la misma.

Con relación a la maternidad sustituta, consideramos que esta ley debe ser puntual en los siguientes aspectos:

1) La maternidad sustituta nunca debe contemplarse como un contrato en nuestro sistema jurídico mexicano, en virtud de que un convenio de esta índole es ilegal, contrario a la moral y a las buenas costumbres que imperan en nuestra sociedad.

2) No se debe permitir la subrogación comercial que se da cuando una mujer acepta embarazarse para entregar al bebé así gestado a otra mujer, como si se tratase de un servicio por el cual se paga una cantidad cierta y determinada, cantidad a la cual se le da el nombre generalmente de "compensación económica", por todas las molestias y riesgos a las que se expone la madre sustituta, lo que significa en términos lisos y llanos un verdadero acto lucrativo, lo cual en nuestro país de ninguna manera puede permitirse y, por ende, debe prohibirse expresamente en la ley que se propone.

3) Respecto a la maternidad sustituta total, la cual significa que la madre sustituta es la madre biológica del niño, toda vez que ha aportado su propio material genético para la concepción de ese nuevo ser, no debe permitirse puesto que este hecho en realidad implica, el que una mujer entregue a otra a su hijo biológico y renuncie a todos los derechos parentales que tiene sobre él.

4) De lo anteriormente manifestado, proponemos que en el cuerpo normativo de la materia se permita la maternidad sustituta parcial y altruista, toda vez que al excluirse sus formas antónimas, es decir la maternidad sustituta total y comercial, por las razones ya expresadas, queda como propuesta de nuestro trabajo de investigación que ésta última modalidad de maternidad por cuenta ajena, sea la que se aplique en nuestro país de manera legal.

5) La maternidad sustituta en nuestro país sólo podrá realizarse en el supuesto de que la mujer miembro de la pareja comitente también sea la madre biológica del bebé de esta manera gestado, es decir, que sea ella la que aporte el material genético femenino para su concepción, y que junto con el gameto masculino propicien mediante la fecundación in vitro la concepción de su propio hijo, cuyo embrión será implantado en el vientre de la mujer que aceptará de manera altruista gestar al nuevo ser.

6) Esta ley debe limitar a tres intentos la fecundación in vitro, y con igual número la implantación de embriones, en virtud de la problemática que encierra el congelamiento de embriones con la intención de posteriores intentos. Si una pareja no logra la viabilidad de estos tres embriones fecundados in vitro, estará imposibilitada para seguir intentando dicha técnica, en virtud del desgaste emocional, físico y económico que la misma representa, por lo cual se les proporcionará en todo momento asesoría psicológica.

7) La maternidad sustituta parcial y altruista sólo debe permitirse en el único supuesto en que la mujer miembro de la pareja comitente tenga la imposibilidad real para gestar, es decir que tenga un problema uterino, ya sea por malformación o tamaño, lo que impida la gestación, pues esta técnica fue creada, en estricto sentido, para solucionar este tipo de problemas, y no para las tergiversaciones con que ha sido empleada; por ejemplo, cuando una mujer recurre a ella para no padecer las molestias y riesgos propios del embarazo; por no detener el ejercicio de una lucrativa carrera, o bien por el sentimiento egoísta de procurarse una compañía, al haber decidido vivir sola y prescindir de la necesaria conjunción de un hombre para procrear un hijo.

8) Además de las circunstancias particulares por las que muchas veces algunas mujeres han desvirtuado el fin original de la maternidad por cuenta ajena, debe prohibirse tajantemente el hecho de que recurran a esta práctica parejas de homosexuales varones, los cuales, al evidentemente estar imposibilitados para la concepción y la gestación por su naturaleza masculina, deciden recurrir a los "servicios" de una mujer, que acepte ser inseminada artificialmente con el semen de uno de ellos, gestar a este bebé y entregárselos al momento de nacer, circunstancia que por supuesto no debe permitirse en nuestro país.

9) En términos médicos, una mujer que sólo gesta el hijo de otra tiene la función de propiciar el medio necesario para el desarrollo de ese embrión hasta su total formación y que culminará con el momento del parto, pero no será la madre del niño.

10) Al no ser la madre gestante la madre biológica del pequeño, la mujer miembro de la pareja comitente podrá reclamar la maternidad del niño, demostrando con la prueba genética pertinente que el bebé así nacido es su hijo biológico, con lo cual esta técnica cumpliría con la finalidad original para la cual fue creada y el derecho no se volvería cómplice de conductas que van en contra de la moral y las buenas costumbres, en relación a que el resultado de la aplicación de esta técnica de reproducción humana asistida tiene sin duda repercusión en la vida de varios seres humanos, pero sobre todo en la del menor que nació por medio de ella: el interés del bebé debe estar por encima de los propios de los demás involucrados.

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Notas:
1 Arrighi, Arturo y Cogorno, Miguel, "Infertilidad", en Tozzini, Roberto Ítalo et al., Esterilidad e infertilidad humanas, 2a. ed., Buenos Aires, Médica Panamericana, 1992, p. 352.
2 Pérez Peña, Efraín, Infertilidad, esterilidad y endocrinología de la reproducción, un enfoque integral, 2a. ed., México, Salvat, 1995, pp. 1-11.
3 Ibidem, pp. 1-2.
4 Ibidem, p. 2.
5 Arrighi, Arturo y Cogorno, Miguel, op. cit., nota 1, p. 353.
6 Pérez Peña, Efraín, op. cit., nota 2, p. 4.
7 Ibidem, p. 6.
8 López Dabat, Helena, "Aspectos psicológicos de la esterilidad", en Tozzini, Roberto Ítalo, op. cit., nota 1, p. 381.
9 Pérez Peña, Efraín, op. cit., nota 2, pp. 628-630.
10 Ibidem, p. 644.
11 Gómez Sánchez, Yolanda, El derecho a la reproducción humana, Madrid, Marcial Pons, 1994, pp. 181-186.
12 Lema Añon, Carlos, Reproducción. Poder y derecho, Trotta, 1999, p. 35.
13 Ibidem, p. 36.
14 Pérez Peña, Efraín, op. cit., nota 2, p. 647.
15 Ibidem, p. 648.
16 Vidal Martínez, Jaime, Las nuevas formas de reproducción humana. Estudio desde la perspectiva del derecho civil español, Civitas, 1988, p. 155.
17 Lema Añon, Carlos, op. cit., nota 12, p. 38.
18 Botti, Gustavo et al., "Técnicas de fertilización asistida", en Tozzini, Roberto Ítalo et al., op. cit., nota 1, p. 263.
19 Ibidem, p. 655.
20 Pérez Peña, Efraín, op. cit., nota 2, p. 661.
21 Ibidem, pp. 657-659.
22 Lema Añon, Carlos, op. cit., nota 12, p. 136.
23 Gómez Sánchez, Yolanda, op. cit., nota 11, pp. 136-140.
24 Vidal Martinez, Jaime, op. cit., nota 16, p. 15.
25 Cfr. Constitución Política de los Estados Unidos Mexicanos, artículo 4o.
26 Cfr. ibidem, p. 1.
27 Hurtado Olivier, Xavier, Derecho a la vida ¿y a la muerte?, 2a. ed., México, Porrúa, 1999, p. 169.
28 Véase ibidem, pp. 61-64.
29 Cfr. Ley General de Salud, arts. 1, 3, 27, 67 y 68.
30 Ibidem, arts. 96-100.
31 Cfr. Reglamento de la Ley General de Salud, en materia de investigación para la salud, arts. 40-56.
32 Cfr. Código Civil del Distrito Federal.
33 Cfr. Código Penal para el Distrito Federal, arts. 149-153.
34 Código Civil para el Estado de Tabasco, México, Sista, 2003, pp. III-XXXI.
35 Cfr. Código Civil de Tabasco.
36 Pérez Peña, Efraín, op. cit., nota 2, p. 3.
37 Santa Biblia, Génesis 16:1-2.

 
 

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